
Una buena reputación no debería ser solo una consecuencia
Las organizaciones construyen reputación todos los días a partir de lo que hacen, deciden y comunican. El verdadero valor aparece cuando esa reputación deja de gestionarse de manera circunstancial y empieza a aprovecharse deliberadamente como un activo del negocio.
Confianza
Genera reconocimiento y respaldo para las decisiones y actuaciones de la organización.
Relaciones estratégicas
Fortalece vínculos con stakeholders cuya disposición, apoyo o colaboración pueden incidir en el negocio.
Legitimidad
Genera reconocimiento y respaldo para las decisiones y actuaciones de la organización.
Respaldo para actuar
Contribuye a construir la aceptación y el respaldo necesarios para desarrollar actividades, proyectos o decisiones sensibles.
La reputación deja así de ser solamente algo que la organización tiene para convertirse en un activo que puede poner a trabajar a favor del negocio.
¿Qué necesita hoy la organización de su reputación?
Distintos desafíos reputacionales requieren respuestas diferentes. Identificar qué necesita lograr la organización permite definir dónde enfocar la intervención.
Gestionarla estratégicamente
Cuando la organización tiene una reputación construida a lo largo del tiempo, pero nunca la ha gestionado deliberadamente como un activo conectado con sus prioridades de negocio.
Construirla o fortalecerla
Cuando necesita trabajar una dimensión específica de su reputación: fortalecer confianza, construir credibilidad, mejorar una percepción o relación, respaldar una prioridad o posicionarse frente a stakeholders clave.
Protegerla preventivamente
Identificamos riesgos, vulnerabilidades, escenarios sensibles y potenciales crisis; evaluamos sus posibles implicaciones reputacionales y desarrollamos las capacidades, criterios, herramientas y mecanismos necesarios para anticiparlos y responder adecuadamente si llegan a materializarse.
Tres formas estratégicas de poner la reputación a trabajar a favor del negocio
Según lo que la organización necesite, ayudamos a gestionar la reputación como un activo estratégico, construir o fortalecer una dimensión reputacional específica, o protegerla preventivamente frente a riesgos, situaciones sensibles y crisis.
1
Gestión estratégica de la reputación
Qué hace BBCE
Conceptualizamos, desarrollamos y ejecutamos un plan de gestión reputacional que define qué reputación necesita construir o fortalecer la organización, con qué stakeholders, alrededor de qué temas y mediante qué líneas de acción, conectándolo con las prioridades del negocio.
Qué obtiene
Una reputación gestionada y activada estratégicamente para fortalecer confianza, legitimidad, relaciones y respaldo alrededor de las prioridades del negocio.
2
Comunicación estratégica para la reputación
Qué hace BBCE
Desarrollamos y ejecutamos un plan de comunicación estratégica enfocado en ese objetivo reputacional, definiendo con quiénes necesitamos relacionarnos, qué necesitamos construir o fortalecer y qué mensajes, contenidos, canales y acciones pueden contribuir a lograrlo.
Qué obtiene
Una gestión de comunicación enfocada en construir o fortalecer la reputación necesaria para generar confianza, respaldo y relaciones que aporten a las prioridades del negocio.
3
Blindaje reputacional
Qué hace BBCE
Identificamos riesgos, vulnerabilidades, escenarios sensibles y potenciales crisis; evaluamos sus posibles implicaciones reputacionales y desarrollamos las capacidades, criterios, herramientas y mecanismos necesarios para anticiparlos y responder adecuadamente si llegan a materializarse.
Qué obtiene
Capacidad para anticipar riesgos y proteger preventivamente la reputación de la empresa o la marca antes de que una situación sensible, una amenaza o una crisis se materialice.
Un ejemplo de cómo ayudamos a gestionar estratégicamente la reputación
Reputación · Empresa del sector financiero
El desafío
Convertir una nueva gerencia, recién creada y con un mandato amplio, en una unidad con las capacidades para gestionar reputación, stakeholders y situaciones sensibles estratégicamente.
Para esta nueva gerencia el desafío era convertir ese mandato en una función concreta, con claridad sobre su propósito, alcance, prioridades y aporte al negocio.
Esto implicaba definir cómo gestionar la reputación de manera estratégica, ordenar el relacionamiento con stakeholders claves y desarrollar capacidad para anticipar y abordar situaciones que pudieran afectar la confianza o la reputación de la organización.
Qué hicimos
Construimos junto con la gerencia una estructura de gestión que permitiera pasar del mandato a la práctica.
Definimos su propósito, alcance, prioridades y forma de trabajo, y estructuramos cinco ejes de gestión para ordenar los distintos frentes bajo su responsabilidad.
A partir de esa estructura, desarrollamos herramientas concretas para la gestión de stakeholders, el análisis y seguimiento de temas relevantes, la prevención de crisis, la preparación de vocerías, el seguimiento de compromisos y la medición.
El trabajo permitió que la gerencia no dependiera únicamente de atender necesidades conforme aparecían, sino que contara con criterios, prioridades y herramientas para gestionar de manera más estructurada y preventiva.
Qué cambió
La reputación y las relaciones corporativas comenzaron a abordarse como ámbitos de gestión, con una estructura definida para identificar prioridades, ordenar actuaciones y orientar decisiones.
La gerencia contó además con herramientas para gestionar relaciones clave, anticipar situaciones sensibles, preparar vocerías y dar seguimiento a compromisos y resultados.
El resultado
Una gerencia con claridad sobre su la ejecución de su mandato, una estructura concreta para operar y mejores capacidades para gestionar reputación y relaciones de manera estratégica y preventiva.
La organización pasó de contar con una gerencia recién creada y un mandato amplio a disponer de cinco ejes de gestión, criterios de priorización y herramientas concretas para activar sus principales frentes de trabajo y demostrar el valor de la función.


